Todos tenemos la noción de que la capacidad de aprender nuevas cosas en los animales se ve mermada con el paso del tiempo. Pero en 2009, un equipo de científicos de la Universidad Técnica (Technische Universität) de Berlin, demostraron que, en el caso de la abeja común (Apis mellifera), una abeja veterana puede volver a tener un cerebro joven. Los investigadores encontraron que al cambiar su rol social, las abejas de más edad pueden mantener intacta, o incluso mejorar su capacidad para aprender: cuando los científicos forzaron artificialmente a un grupo de recolectoras a revertir su condición de nodrizas, descubrieron que su capacidad para aprender mejoró, demostrando así la remarcable plasticidad en sus circuitos cerebrales.
En un principio, todas las obreras inician su vida social cuidando de la reina y las larvas. La mayoría de aquellas que serán recolectoras, comienzan a salir en busca de polen y néctar cuando tienen unas tres o cuatro semanas de edad. Al asumir su nuevo papel, comienzan a envejecer rápidamente, pues es una tarea que requiere un enorme gasto de energía; sus cuerpos y alas comienzan a deteriorarse y pierden la capacidad de aprender nuevas cosas. La mayoría de las abejas recolectoras mueren después de dos semanas de comenzar con su nuevo papel. Por otro lado, aquellas obreras que se mantienen dentro de la colonia, alimentando y cuidando a las larvas y la reina, incluso si tienen la misma edad que sus hermanas recolectoras, parecen no tener problemas con seguir aprendiendo cosas nuevas (y sus cuerpos lucen más jóvenes).










