De lo genético a lo biogeográfico.
El Seminario Internacional "Integrando Saberes de la Diversidad Biológica" surge como la formalización de las relaciones académicas entre investigadores de diferentes instituciones de México y Colombia, comprometidos con la generación de conocimiento de importancia social y científica. Mediante este seminario se pretende generar un espacio híbrido y accesible para que los estudiantes y el público en general, accedan a diversos saberes desarrollados bajo enfoques multi e interdisciplinarios sobre la diversidad biológica bajo una narrativa que va de los enfoques más puntuales hasta aquellos integrativos que permiten la construcción de realidades holísticas sobre la importancia y la relevancia de la diversidad biológica y la sociedad humana.
Conferencia "Tejiendo la red de la vida: el papel de la genética en el estudio de la biodiversidad". Dra. América Nitxin Castañeda Sortibrán y Dr. Marco Antonio Carballo Ontiveros.
Presencial: Auditorio de la Facultad de Biología, Universidad. Veracruzana, Xalapa, Veracruz
Transmisión en línea: https://meet.google.com/utr-onuy-avr
"En cada gen habita la historia de la vida". Con esta poderosa idea podríamos resumir la excelente presentación "Tejiendo la red de la vida: el papel de la genética en el estudio de la diversidad biológica", impartida por la Dra. América Nitxin Castañeda Sortibrán y el Dr. Marco Antonio Carballo Ontiveros de la Facultad de Ciencias de la UNAM.
En el marco del Seminario Internacional "Integrando Saberes de la Diversidad Biológica", los ponentes nos llevaron en un viaje desde el nucleótido más básico hasta la compleja estructura de los ecosistemas, demostrando que la genética no es solo una rama de la biología, sino el lenguaje fundamental en el que está escrita toda la diversidad del planeta.
El código fuente de la vida.
La presentación partió de una premisa central: toda la biodiversidad que observamos, desde una bacteria hasta un ser humano, comparte un origen común en el ADN. La genética es la disciplina que nos permite descifrar cómo esa información compartida se diversifica, se adapta y evoluciona. Tras un sólido repaso de la estructura del ADN —recordando los descubrimientos de Franklin, Watson y Crick—, la exposición se centró en el motor de toda la variabilidad: las mutaciones. Lejos de ser un término negativo, se presentaron como la principal fuente de variación genética, el "error" en el código que, al azar, crea nuevas funciones y posibilidades, sirviendo como materia prima para la evolución.
Las herramientas: marcadores genéticos. Los ponentes explicaron que estos marcadores son secuencias específicas de ADN que actúan como "etiquetas" para identificar variaciones. Son las herramientas que nos permiten "ver" diferencias genéticas invisibles a simple vista. Se destacaron varios tipos clave que forman la caja de herramientas del genetista moderno: SNPs (Polimorfismos de un solo nucleótido): los cambios más pequeños, de una sola letra en el código, que pueden tener grandes impactos. Microsatélites (SSRs): Repeticiones cortas del genoma, cuyo número varía enormemente y resultan fantásticas para estudios de parentesco y estructura poblacional.
Secuencias Mitocondriales: El ADN heredado solo por vía materna, crucial para trazar linajes evolutivos y realizar el "barcoding" de especies. Estos marcadores son los datos puros que alimentan nuestros análisis computacionales, permitiéndonos cuantificar la diversidad y comprender las relaciones entre individuos, poblaciones y especies.
Del gen al ecosistema: El impacto real.
La presentación brilló al conectar estos conceptos moleculares con ejemplos tangibles del mundo real, demostrando la relación directa entre genotipo y fenotipo y cómo esta se escala hasta el nivel del ecosistema. Un ejemplo fascinante fue el de los castores y los álamos. La preferencia de los castores por los álamos con bajos niveles de taninos (un rasgo genético de la planta) altera directamente la composición del bosque. Esto, a su vez, impacta en cascada a toda la comunidad, desde los artrópodos que viven en los árboles hasta los microbios del suelo, lo que cambia su tasa de descomposición. Es un claro ejemplo de cómo un gen en una especie puede rediseñar un ecosistema entero. También vimos cómo la domesticación, un proceso de selección artificial, ha aprovechado la variación genética para crear la increíble diversidad de formas y colores en los peces dorados, o cómo los patrones de coloración en las catarinas asiáticas son un reflejo directo de su variabilidad genética interna.
La conexión humana. Finalmente, la presentación nos trajo a casa. Se nos recordó que, aunque dos seres humanos somos 99,9 % idénticos, ese 0,1 % restante representa 3 millones de diferencias nucleotídicas que nos hacen únicos. Y en un giro fascinante sobre nuestra propia historia evolutiva, se mencionó que nuestros genomas modernos contienen rastros de hibridación con otros homínidos: entre un 1% y un 4% de nuestro ADN es de origen neandertal, y algunas poblaciones tienen hasta un 6% de ADN denisovano.
"Tejiendo la Red de la Vida" fue un recordatorio elocuente de que la genética es el hilo conductor que conecta todo. La presentación logró tender un puente perfecto desde la molécula más pequeña hasta la biosfera completa, demostrando que para entender la diversidad de la vida, primero debemos aprender a leer su código fuente.
Nota periodística en: https://www.uv.mx/prensa/general/uv-reune-a-especialistas-en-diversidad-biologica-y-genetica/
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