02 febrero 2026

Es un honor compartir con los lectores de Cibergenética un momento de profunda emoción y de orgullo universitario. Recientemente, tuve el privilegio de dirigir unas palabras durante la ceremonia de premiación de la 14ª Olimpiada Universitaria del Conocimiento (OUC), un evento que celebra la excelencia académica de nuestros jóvenes bachilleres.

Durante mi intervención, quise resaltar que, al igual que en la naturaleza, este certamen ha seguido su propio proceso evolutivo. Lo que comenzó en 2011 con cuatro pilares fundamentales —Biología, Física, Matemáticas y Química— ha crecido y se ha adaptado, integrando posteriormente áreas como Geografía, Historia, Filosofía y Literatura. Esta capacidad de adaptación es, sin duda, la herramienta más poderosa que tienen nuestros estudiantes para transformar la realidad en los tiempos complejos que vivimos.

Fue inevitable para mí mirar atrás y recordar mi propio inicio en 1979, cuando crucé por primera vez las puertas de la Escuela Nacional Preparatoria número 6, sin imaginar que el camino me llevaría a convertirme en bióloga y hoy en profesora, celebrando el talento de nuevas generaciones.

Asimismo, aprovechamos este espacio para rendir un homenaje solemne a dos grandes figuras cuyo legado perdura en la olimpiada: el académico Blas Flores Pérez y el Dr. Álvaro Sánchez Crispín, quienes fueron pilares fundamentales en la organización y consolidación de este concurso.

El triunfo de los alumnos no es aislado; es el resultado de un ecosistema que incluye la tenacidad de los estudiantes, la guía de los profesores y, crucialmente, el soporte invisible de las familias.

A continuación, les invito a ver el video de la ceremonia, donde podrán escuchar el mensaje completo y ser testigos del entusiasmo de los jóvenes que llevan en sus venas el código genético de la UNAM.



¡Muchas felicidades a todos los premiados!

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