26 agosto 2013

Científicos en  el Princess Margaret Cancer Centre han descubierto que el gen GATA3 tiene un papel en cómo las células madre sanguíneas se renuevan, un descubrimiento que da avances hacia el uso clínico  de estas para el trasplante de médula ósea, un procedimiento que salva miles de vidas al año.
La investigación, publicada el 25 de agosto de 2013 en línea en Nature Immunology, proporciona una pieza importante en el rompecabezas de la comprensión de los mecanismos que rigen el proceso de auto-renovación de células madre de la sangre, dice el investigador principal Norman Iscove, científico del Princess Margaret Cancer Centre, del University Health Network (UHN). El Dr. Iscove es también un investigador en el Centro McEwen para medicina regenerativa del UHN y profesor en la Facultad de Medicina de la Universidad de Toronto.
“Los investigadores han sabido por mucho tiempo que las células madre pueden incrementar su número en el cuerpo por medio de la auto renovación, sin embargo, ha demostrado ser muy difícil de establecer las condiciones para la auto renovación en el laboratorio", dice el Dr. Iscove. De hecho, explica, la búsqueda para hacerlo ha sido un santo grial para los investigadores de células madre porque la misma eficacia, seguridad y disponibilidad del procedimiento de trasplante depende del número de células madre disponibles para trasplantar.
En el laboratorio y utilizando ratones modificados genéticamente, el equipo de Iscove se concentró en GATA3 y determinó que interferir con su función hace que las células madre aumenten su tasa de auto renovación y por lo tanto resulta en un aumento del número de células madre. El Dr. Iscove espera que los científicos sean capaces de utilizar esta nueva información para mejorar su capacidad para r aumentar el número de células madre sanguíneas para su uso en el trasplante de médula ósea y posiblemente, para la la terapia génica.
La investigación del Dr. Iscove es una nueva página en el volumen creciente de la ciencia de células madre que se inició aquí en 1961 con el descubrimiento pionero de células madre formadoras de sangre por los Dres. James Till y el difunto Ernest McCulloch. Su descubrimiento cambió el curso de la investigación del cáncer y sentó las bases para el trasplante de médula ósea en pacientes con leucemia, así como para muchos otros tipos de investigación de la enfermedad actual.

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