Estimadas y estimados colegas, comunidad universitaria, miembros del presidium y apasionados de la ciencia de la vida:
Hace apenas unas décadas, mapear un genoma completo parecía una fantasía de ciencia ficción; hoy, discutimos la edición genética precisa en la medicina clínica, la conservación de la biodiversidad mexicana mediante la genómica de poblaciones y el impacto de la epigenética en la salud pública.
Sin embargo, estar hoy aquí reunidos nos obliga a mirar más allá de las secuencias de nucleótidos y de los secuenciadores de última generación. Nos obliga a hacernos preguntas difíciles. ¿Cómo estamos descentralizando la ciencia en México? ¿Cómo aseguramos que las tecnologías ómicas y sus beneficios no sean un privilegio de unos cuantos, sino una herramienta de justicia social para nuestra población?
Nuestra responsabilidad, como científicos, en este momento histórico es doble. Por un lado, debemos mantener el rigor metodológico y la excelencia que nos caracterizan, por otro, debemos tender puentes con la sociedad. Un país que comprende su herencia genética, investiga sus propias enfermedades y valora la megabiodiversidad de su territorio es un país soberano.
A lo largo de los próximos días, seremos testigos de la presentación de proyectos vanguardistas y, estoy segura, del nacimiento de colaboraciones. Aprovechen cada pasillo, cada café y cada sesión de carteles. Es ahí, en la discusión informal entre pares, donde muchas veces se enciende la chispa de los descubrimientos más grandes.
A todos ustedes, les deseo jornadas sumamente productivas. Que el conocimiento aquí compartido sea el catalizador de nuevas ideas y que la pasión por la genética nos siga uniendo.
¡Bienvenidos, y que viva la ciencia en México! Muchas gracias.
Dra. América Nitxin Castañeda Sortibrán. Presidenta de la Sociedad Mexicana de Genética.




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