19 enero 2026

¿Y si aprendemos mutaciones jugando?

Publicado por Nitxin lunes, enero 19, 2026

 ¿Y si aprendemos mutaciones jugando?

Por: América Nitxin Castañeda Sortibrán y Marco Antonio Carballo-Ontiveros.

¿Alguna vez has pensado que el ADN se parece mucho al código de un software? Una pequeña alteración en una línea de comando puede cambiar todo el programa. En biología, llamamos a esos "glitches" mutaciones. Pero ¿cómo enseñamos algo tan complejo y abstracto sin que los estudiantes se pierdan en la teoría?

Hoy en Ciber Genética te contamos cómo transformamos el aula en un laboratorio de aprendizaje activo en la UNAM, demostrando que para entender la "programación" de la vida, a veces hay que dejar los libros y ponerse a jugar.

El problema: ¿memorizar o entender?

La enseñanza tradicional de la genética a menudo cae en la trampa del aprendizaje pasivo: el profesor habla, el alumno escucha. Sin embargo, estudios recientes sugieren que el cerebro necesita "hacer" para aprender realmente. El objetivo no es solo que los estudiantes obtengan una calificación, sino que logren un aprendizaje profundo, impulsado por la motivación y no solo por la obligación.

La solución: El proyecto ACAGATATA

Para romper la monotonía, implementamos una estrategia de aprendizaje activo con estudiantes de Biología de la Facultad de Ciencias de la UNAM. La metodología se dividió en fases que combinan tecnología y gamificación: aula invertida. Antes de la clase, los estudiantes prepararon el terreno viendo videos educativos para comprender los conceptos básicos de las mutaciones puntuales y cromosómicas.

El Juego (Gamificación): Utilizamos el juego de mesa "ACAGATATA". Los estudiantes recibieron una secuencia de ADN base (ACAGATATA) y utilizaron ruletas (digitales o físicas) para introducir mutaciones al azar en posiciones específicas. 

La dinámica simuló la aleatoriedad de la evolución: Replicación: las ruletas determinaban si una base se borraba, se cambiaba o se añadía. Los alumnos tuvieron que "compilar el código", traduciendo sus nuevas secuencias de nucleótidos en aminoácidos para ver cómo cambiaba la proteína final y analizar si el "glitch" genético resultaba en un fenotipo diferente o si era una mutación silenciosa (Eterovic y Santos, 2013).

Los resultados: Lo que encontramos fue fascinante. Al comparar las calificaciones de la fase teórica (videos) con las de la fase práctica (juego), notamos algo crucial: el promedio subió de 8.0 en la fase teórica a 9.1 en la fase práctica. Mientras que la teoría mostró una gran dispersión de calificaciones (algunos entendían muy bien, otros no tanto), en el juego la dispersión fue mínima.

¿Qué significa esto? Que el juego funcionó como un "ecualizador". Permitió que todos los estudiantes, independientemente de sus estilos de aprendizaje previos, alcanzaran un alto nivel de comprensión y desempeño.

Este estudio, apoyado por el proyecto PAPIME PE 216224 de la DGAPA-UNAM, confirma que cuando los estudiantes pasan de ser espectadores a protagonistas, la ciencia cobra vida. El aprendizaje activo no solo mejora las calificaciones, sino que también desarrolla el pensamiento crítico necesario para los científicos del mañana.

¿Y tú? ¿Crees que se aprende mejor jugando o escuchando? ¡Déjanos tu opinión en los comentarios!

Referencia del trabajo original: Mendoza Amador, A. A., Arévalo Marín, E., Carballo Ontiveros, M. A., & Castañeda Sortibrán, A. N. (2025). Aprendizaje activo en el aula: una propuesta para estudiantes de licenciatura. Congreso CIDUI 2025.

Eterovic, A., & Santos, C. M. D. (2013). Teaching the role of mutation in evolution by means of a board game. Evolution: Education and Outreach, 6, 1-10.


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