El ketorolako, DNA y las moscas.
El ketorolaco es uno de los antiinflamatorios y analgésicos más utilizados en el mundo por su alta eficacia para tratar el dolor. Sin embargo, un analgésico que usamos con tanta confianza debe evaluarse rigurosamente. Recientemente, las alarmas se encendieron cuando un estudio reportó que los conejos expuestos al fármaco presentaron necrosis hepática (muerte de tejido en el hígado).
Esto llevó a un equipo integrado por miembros del Laboratorio de Genética, Evolución y Educación de la Facultad de Ciencias (UNAM) y del Centro Universitario México a preguntarse: ¿Podría el ketorolaco ser una sustancia promutágena o precancerígena?
El Experimento: Moscas y Mutaciones
Para evaluar el potencial genotóxico (daño al ADN) del ketorolaco, el equipo, liderado por Carballo-Ontiveros et al., utilizó un poderoso modelo biológico: la mosca de la fruta, Drosophila melanogaster.
El objetivo era claro: determinar si el ketorolaco inducía mutaciones genéticas observables. Para ello, usaron la prueba SMART (Ensayo de Recombinación y Mutación Somática), que busca detectar la aparición de "manchas" en las alas de la mosca. Estas manchas, visibles gracias a marcadores genéticos específicos (flr3 y mwh), indican que se ha producido un daño en el material genético de las células.
Los investigadores prepararon tres concentraciones del fármaco (0.002, 0.004 y 0.006 mg/mL) y usaron agua destilada como control negativo. Los resultados confirmaron una tendencia preocupante: el medicamento sí mostró una relación con la aparición de tricomas múltiples (las "manchas") en las alas de las moscas. Pero lo más impactante fue un hallazgo inesperado: la concentración más baja (0.002 mg/mL) fue la que generó el mayor número de manchas. Este es un descubrimiento crucial. Sugiere que la relación entre la dosis de ketorolaco y el daño genético no es lineal; no es tan simple como "a mayor dosis, mayor daño". Una dosis baja, que podría considerarse "segura", resultó ser la más genotóxica en este modelo. La investigación subraya la necesidad de estudiar más a fondo los efectos genotóxicos del fármaco.
En resumen, un medicamento que tenemos en nuestro botiquín podría no ser tan inofensivo como pensábamos.
Autores del trabajo: Carballo-Ontiveros M A 1 , Herrera-Reyes L 2 , Núñez-Ledezma D 1 , Gutiérrez-Espinoza X 2 , Luna-Valdivia L 2 , Pérez-Morales M J 2 , Dib-Mendoza A J 2 , Herrera- Carrillo A C 2 y Castañeda-Sortibrán A N 1* . 1 Laboratorio de Genética, Evolución y Educación, Departamento de Biología Celular. Facultad de Ciencias, UNAM. Av. Universidad 3000. Col. Universidad Nacional Autónoma de México 04510 México, Ciudad de México. 2 Centro Universitario México. Nicolás San Juan 728. Col. Narvarte Poniente 03100 México, Ciudad de México. *nitxin@ciencias.unam.mx




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