Maternidad: Desmontando el mito desde la escritura
- Por América Nitxin Castañeda Sortibrán.
- Durante mucho tiempo, la experiencia de la maternidad habitó casi exclusivamente en la esfera privada, silenciada por una narrativa pública dominada por voces masculinas que buscaban excluir la subjetividad femenina. Sin embargo, la última década ha sido testigo de una eclosión de obras escritas por mujeres que reclaman este espacio no solo como una vivencia biológica, sino también como un complejo fenómeno social y político.
¿Destino biológico o construcción social?
En el centro de esta nueva corriente se encuentra La mejor madre del mundo (2019) de Nuria Labari. A través de lo que se denomina "autoficción", Labari cuestiona el mito de la maternidad: la idea de que ser madre es un destino inexorable e instintivo para las mujeres.
Lo que Labari pone sobre la mesa es que, detrás de la imagen de la "madre perfecta", existe una construcción social que a menudo relega a la mujer a un segundo plano, desdibujando su identidad previa.
El peso del siglo XVIII: El concepto de "instinto maternal", tal como lo conocemos, es, en gran medida, una invención de ese periodo que buscaba definir a la mujer fundamentalmente a través de su capacidad de procrear.
Mito: La autora utiliza un juego de palabras punzante: "mito y timo se escriben con las mismas letras", lo que sugiere que la idealización cultural de la maternidad puede ser una trampa que oculta las dificultades reales, como la infertilidad o la pérdida de la libertad individual.
La colisión de identidades: criar y trabajar. Uno de los puntos más críticos que destaca el análisis de Darici es el conflicto entre la crianza y el trabajo remunerado. En pleno siglo XXI, se ha impuesto un ideal de "madre perfecta" o superwoman que debe ser profesionalmente exitosa sin descuidar ni un ápice su imagen ni su labor de cuidado.
Labari describe esta lucha como una tríada de identidades aparentemente inconciliables: mujer, madre y trabajadora. En su obra, la narradora confiesa la culpa que siente al dedicar tiempo a la escritura (su pasión y profesión) mientras cría, y la sensación de que "una madre siempre encuentra la manera de decepcionarse a sí misma".
El impacto de las nuevas narrativas. ¿Por qué es importante hablar de esto en un espacio como Cibergenética? Porque la maternidad, aunque tiene una base biológica innegable, se vive desde la "oscuridad de las tradiciones y costumbres".
Al igual que en la ciencia buscamos luz en lo invisible, estas escritoras están "reventando el corsé" que históricamente estrangulaba el imaginario de lo femenino. La escritura de mujeres sobre su propia procreación se vuelve, así, un acto político que reclama la universalidad de su experiencia.
Al final, como sugiere Labari, quizás la única forma de avanzar es reconocer que es imposible ser la "buena madre", la "buena profesional" y la "buena pareja" a la vez. Desconocer esos estándares irreales como propios puede ser, paradójicamente, nuestra mayor victoria.




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